Detrás de cada pieza hay una historia. En esta entrevista conocemos a Brenda, la mente y el corazón detrás de MujercitasFNF, una marca que transforma emociones en accesorios llenos de personalidad, color y significado. Desde su taller en República Dominicana, Brenda no solo crea aretes, pulseras o sandalias personalizadas; crea momentos, vínculos y recuerdos.
Con la inspiración de sus hijas, la pasión que arrastra desde niña y una fuerza creativa imparable, Brenda nos invita a conocer el alma de su proyecto: un espacio donde lo hecho a mano se convierte en una forma de vida. Prepárate para descubrir una historia que mezcla arte, maternidad, resiliencia y mucho estilo tropical.
Para empezar, cuéntanos tu nombre y cómo se llama tu marca o proyecto.
Mi nombre es Brenda y soy la fundadora de MujercitasFNF. Este no es solo un emprendimiento de accesorios; es un espacio donde se mezclan emociones, historias, vivencias y valores. MujercitasFNF nació para mostrar que lo hecho a mano tiene alma.
¿Qué tipo de piezas artesanales creas con tus manos?
Desde aretes, collares, pulseras, diademas, sandalias personalizadas, llaveros... de todo un poco, y más si el cliente tiene su propia idea.
¿Recuerdas cuándo nació tu pasión por la artesanía? ¿Cómo empezó todo?
Sí, claro que sí. Desde los 9 años creaba pulseras en la escuela y se las vendía a algunos compañeros. La mayoría las regalaba a mis amigas, ja, ja, ja… hasta que una vez, una de mis maestras queridas de infancia mandó buscar a mami por hacerlas en sus clases.
¿Tienes alguna creación que sea especialmente importante para ti? ¿Qué historia hay detrás?
Sí, unos aretes largos, de imitación de margaritas negras. Los creé mientras pensaba los nombres para personajes de una novela que escribí en aquel entonces. Para mí, hacer bisutería es la mejor forma de concentración, mi terapia favorita, aún.
¿Qué es lo que más disfrutas de ser artesano/a?
Poder jugar con los materiales, combinar piezas y crear accesorios únicos, que aunque no sea la intención, causan curiosidad en los demás, y siempre te preguntan: ¿Los hiciste tú?
¿De dónde nace la inspiración cuando te sientas a crear?
Soy madre soltera de tres niñas. Quiero que ellas siempre vean que, después de todo término, hay algo más. Juntas hemos pasado muchas tormentas y, así mismo, hemos visto el sol.
¿Cómo es un día habitual en tu taller o espacio de trabajo?
Música y café antes que nada. Saco todas las piezas, hilos, flores y empiezo a combinar. Es tan relajante que se me va el tiempo, ja, ja, ja.
En tu camino como artesano/a, ¿qué ha sido lo más difícil y qué es lo más bonito que te ha regalado esta profesión? ?
Lo más difícil fue hace unos años. Quise hacerlo con carácter real, o sea, que quienes me conocían lo tomaran en serio. Pero al compartir la idea con la persona en quien más confiaba, y que pensé sería mi socio y mayor apoyo, no creyó en eso.
¿Ha cambiado mucho tu forma de trabajar desde que empezaste? ¿En qué lo notas?
Sí. Siempre hemos trabajado con amor, pero ahora mucho más, ya que cada pieza del cliente es realizada como si fuera para nosotras mismas. No comprometemos el tiempo destinado a los pedidos, nos hemos capacitado para ofrecer un buen servicio al cliente, y la gente nos ve como una empresa, no como un hobby. Estamos completamente personalizadas en las entregas, empaques y cuentas de redes sociales.
¿Tienes algún sueño o meta que te gustaría cumplir con tu proyecto artesanal?
Sí.
Si alguien te compra por primera vez, ¿qué producto le recomendarías para empezar a conocerte?
Una pulsera madre-hija, porque soy mamá, pero también soy mujer. Muchas veces queremos algo que nos represente como madres, pero que también tenga un toque moderno y femenino, y las pulseras cumplen con esos dos deseos.
Además, combinan emociones con estilo. No es solo un accesorio bonito, sino una forma de conectar emocionalmente con mi hija o con mi mamá. Llevar una pulsera que simboliza ese vínculo tan especial es algo que me haría sentir orgullosa y amada.
¿Cómo nace una idea nueva en tu taller? ¿Qué suele encender la chispa creativa?
Me basta con tener que tomar una decisión muy seria para que nazca esa inspiración. Sonará extraño, pero la preocupación es lo principal que hace surgir mi chispa creativa, ya que me ayuda a desconectarme de eso que me está atormentando en el momento. También nace la creatividad cuando se acerca una temporada festiva o una época en la que podemos crear objetos que sean asequibles y del gusto del público.
¿Qué es lo que más orgullo te da cuando ves tus creaciones terminadas?
Imaginar la cara de satisfacción del cliente al llevarlo o verlo en la primera impresión.
¿Cómo fue ese momento especial de tu primera venta? ¿Lo recuerdas con cariño?
Claro que sí, la recuerdo con mucha emoción. Fue una pulsera para mi compañera Eliud, con quien todavía somos amigas, ¡veintitantos años después! Después de esa venta, no quería ni gastar esa moneda, pero había que seguir comprando material.
¿Te ha pasado algo emocionante o inesperado gracias a tu trabajo artesanal?
Sí, una amiga regaló uno de nuestros calipsos Havaianas personalizados a otra amiga en Miami. Fueron enviados desde aquí, República Dominicana, hasta Miami.
¿Hay algo que te gustaría que la gente supiera sobre lo que haces y el esfuerzo que hay detrás?
Cada pieza que creo la hago con amor, arte y propósito. No se trata solo de crear un accesorio; mi intención es conectar con la esencia de cada mujer, madre e hija que lo usa. Cada creación lleva tiempo, dedicación y un mensaje personal: inspirar a otras mujeres a emprender, a confiar en su creatividad y a valorar el trabajo hecho a mano.
¿Qué crees que valora más la gente cuando compra algo hecho a mano, con mimo y dedicación?
La delicadeza de los detalles y su terminación.
Si tuvieras que describir el estilo de tus creaciones, ¿cómo lo harías?
Femenino, delicado, moderno, personalizado, tropical pero elegante, inspirado en la mujer real.
¿Qué crees que hace única tu propuesta entre otros artesanos y artesanas?
No hago accesorios para llenar un catálogo; los creo para acompañar etapas de la vida.
¿Alguna vez te han pedido algo muy original o fuera de lo común?
Ay, sí. Revivir al estilo artesanal unos Converse (tenis) súper gastados, descoloridos y viejos… pero quedaron hermosos.
La historia de Brenda y MujercitasFNF es un recordatorio de que la creatividad florece incluso en los momentos más difíciles. Cada accesorio que crea lleva un pedacito de su historia, su fuerza y su amor por la vida. Más que una marca, MujercitasFNF es una forma de ver el mundo: con color, con propósito y con corazón.
Si alguna vez has sentido que una pieza hecha a mano tiene algo especial… ahora sabes por qué. Porque detrás de cada hilo, cada flor y cada detalle, hay una mujer auténtica que sigue creando con el alma.